Chica ucraniana se empala con plug anal en medias
La rubia de tetas pequeñas y culo prieto llegó con unas medias finas que le marcaban cada curva del cuerpo, el vibrador en la mano y una sonrisa pícara mientras se retocaba el maquillaje frente al espejo. Se sentó en el borde de la cama con las piernas bien abiertas, mostrando ese coño depilado y esos labios internos que ya brillaban de lo mojada que estaba, y sin pensarlo dos veces se introdujo el plug anal entre sus nalgas apretadas. La punta del juguete le estiró el culo poco a poco mientras gemía bajito, mordiéndose el labio inferior con esos dientes blancos que le daban un aire de puta mala. El vibrador lo activó al máximo y se lo metió en la raja, sintiendo cómo el placer le recorría la espalda hasta dejarla temblando, pero no se conformó con eso: necesitaba más. Se tumbó boca arriba sobre la colcha, levantó las piernas bien altas y volvió a meterse el plug, esta vez con un empujón brusco que le arrancó un grito ahogado mientras las medias se le corrían hasta los tobillos. Las embestidas contra el juguete le hacían rebotar las tetas pequeñas, duras como dos fresas maduras, y el sonido de su carne mojada mezclado con los jadeos llenaba la habitación. Se corrió con un espasmo que le arqueó la espalda, los dedos de los pies se le crisparon y la corrida le brotó entre las piernas, dejando manchas blancas en la tela de las medias que le resbalaban por los muslos. Cuando por fin se quitó el plug, el agujero le quedó rojo y palpitante, pero no paró ahí: se lo llevó a la boca, lo chupó hasta limpiarlo bien y se lo tragó con un gemido de satisfacción, como si le diera igual si estaba sucio o no.