Tu ama te quita la jaula... pero no te deja correrte
Mira, cariño, te voy a contar cómo me encanta jugar contigo. Soy tu ama y hoy te tengo una sorpresa: te quito la jaula, pero no te voy a dejar correrte, ¿te gustaría estar en su lugar? Primero te pongo de rodillas, te agarro del pelo y te obligo a chuparme las tetas mientras me muerdo los labios para no gemir demasiado fuerte, porque en cualquier momento puede entrar alguien y pillarnos. Siento tu lengua caliente en mis pezones, tu polla dura como el acero, pero no te dejo tocarte, solo puedes mirar cómo me mojo más y más. Te ordeno que me empotres contra la pared, sintiendo cómo mi coño se ajusta a tu verga enorme, pero cada vez que te acercas a correrte, te detengo con un azote en el culo. Escuchamos pasos afuera, contengo la respiración, pero no paro de moverme, te susurro al oído que si alguien nos atrapa, será tu culpa. Te follo lento, sintiendo cada centímetro de tu polla dentro de mí, pero cuando estás a punto de explotar, te aparto y te hago lamer mi coño mojado hasta que me corro yo primero, dejándote con las ganas. Te juro que si alguien entra ahora, te va a ver con la polla más dura que nunca, pero sin poder hacer nada. Te voy a dejar así, cachondo y frustrado, porque eso es lo que mereces por ser un esclavo desobediente.