Teh Angel domina a Isa Laurens con su polla monstruosa
La primera vez que vi a Isa Laurens en ese encaje negro, supe que quería verla de rodillas, pero ella me retó: '¿Crees que puedes manejar esto?'. Su culo tatuado se movía provocándome mientras se agachaba, mostrando su coño depilado y esos labios rosados que brillaban de lo mojada que estaba. Le agarré la cabeza y le metí la polla hasta las pelotas, sintiendo cómo sus dientes rozaban mi verga mientras la ahogaba con cada embestida. Ella gemía, pero no se rendía, así que le di la vuelta y le clavé los dedos en las nalgas antes de empotrarle el culo con fuerza. Cada vez que mi cadera chocaba contra su trasero, ella gritaba más fuerte, pero seguía moviendo las caderas, desafiándome a que la hiciera correrse. Le di una nalgada que resonó en toda la habitación y le susurré: '¿Así quieres que te folle, perra?'. Ella solo asintió, con la boca abierta y los ojos vidriosos de placer. Le agarré las tetas grandes y le apreté los pezones mientras la penetraba más rápido, sintiendo cómo su culo apretado me ordeñaba la verga. Sabía que estaba cerca, así que le di la vuelta otra vez y le metí la polla en la boca mientras le masturbaba el clítoris. Ella se retorcía, pero no se corrió hasta que le ordené que lo hiciera, y entonces su cuerpo entero tembló mientras yo seguía follándomela sin piedad. Justo cuando estaba a punto de explotar, le saqué la polla y le corrí sobre los labios, viendo cómo su lengua salía para lamer mi leche. Pero no me detuve ahí: la puse a cuatro patas y le metí la polla en el culo de nuevo, esta vez hasta que sus gemidos se convirtieron en gritos. Sentí cómo su ano se contraía alrededor de mi verga, y entonces me corrí dentro de ella, llenándola hasta que no pudo más. Pero ella seguía pidiendo más, retándome a ver cuánto podía aguantar. Y yo, claro, no me iba a rendir.