SweetHerryB se venga con un culo que no perdona
El sonido del cuero de las leggings ajustadas crujiendo con cada movimiento de cadera anunciaba lo que venía: una follada que dejaría marcas. SweetHerryB, con su cuerpo curvilíneo y ese trasero redondo que parecía tallado para el pecado, se movía frente a SweetHerryA como si el mundo entero le debiera algo. La tensión entre ellos era palpable, cargada de celos y resentimiento, porque él sabía que ese culo perfecto había sido admirado por otro antes. Las bragas de encaje negro apenas contenían la humedad entre sus piernas, y cuando él las apartó de un tirón, el gemido que escapó de su boca fue tan auténtico como el brillo de su coño mojado. La penetró de una estocada, hundiéndose hasta hacerla arquear la espalda, y cada embestida era un recordatorio de que ahora era suya. Las nalgas de ella rebotaban contra su pelvis con un sonido húmedo y obsceno, mientras él le agarraba las caderas con fuerza, dejando marcas rojas en su piel. Los gemidos de SweetHerryB se mezclaban con los gruñidos de él, y cuando ella se corrió, apretando su polla con espasmos, él no pudo aguantar más y se vació sobre su espalda, marcando ese culo que tanto lo había enloquecido. Al terminar, SweetHerryA solo podía mirar, con los puños apretados y la respiración agitada, sabiendo que lo que había visto no se borraría fácilmente.