Hijastro empotrando madrastra en un video casero lleno de lujuria
La cocina estaba en silencio cuando él entró con esa sonrisa pícara que siempre me pone la piel de gallina. No pude evitar mirarle el bulto en el pantalón, y él lo notó al instante. '¿Qué miras, madrastra?' me dijo con voz ronca, mientras se bajaba el cierre. 'Chúpamela, puta, pero bien hondo', ordenó, agarrándome del pelo. No tuve más remedio que arrodillarme y abrir la boca, sintiendo cómo su polla gruesa me llenaba la garganta hasta hacerme lagrimear. 'Así, zorra, traga toda mi leche', gruñó mientras me ahogaba con cada embestida. En más de 15 minutos de escena, me tuvo de perra, con el culo en alto y los pechos colgando, mientras me empotraba sin compasión. '¿Te gusta que te folle como a la perra que eres?' me preguntó, y solo pude gemir un 'sí, papi' entre sollozos. Al final, me corrí tan fuerte que las piernas me temblaban, y él dejó su marca en mi espalda: un moretón en forma de mano que ardía como el infierno.