Animadora Kait cumple su obsesión con James Hardon
"Quítate esa falda ya", ordenó James Hardon desde la puerta y yo obedecí sin dudar mientras me quedaba solo con la blusa ajustada. Me acerqué a él temblando de ganas y le solté el cinturón para liberar esa polla negra que tanto había deseado ver de cerca. Él me agarró del pelo y me obligó a arrodillarme para que la chupara despacio al principio, lamiendo cada centímetro hasta que la tuve dura y brillante de saliva. Después me levantó como si nada y me colocó sobre su regazo para que me sentara en vaquera, controlando el ritmo con las manos en mi cintura mientras yo gemía pidiendo permiso para moverme más rápido. Cambiamos a vaquera invertida y sentí cómo esa polla enorme me abría el coño afeitado en cada bajada, rozando puntos que me hacían arquear la espalda y rogarle que no parara. Durante más de quince minutos de escena él me daba órdenes precisas, diciéndome cuándo podía tocarme los pezones perforados y cuándo debía apretar el coño alrededor de su verga. El clímax llegó cuando me ordenó suplicar en voz alta para correrme y solo entonces me permitió soltarme con espasmos que me recorrieron todo el cuerpo. La próxima vez me prometió que me haría esperar el doble antes de dejarme tocarlo otra vez.