Skye Stone se deja romper el culo como una puta
—'No sabía que tu polla fuera tan gruesa, Joe'— susurra Skye mientras se agarra las tetas y arquea la espalda. Él la mira con una sonrisa de satisfacción, sabiendo que ya la tiene donde quería: de rodillas, el culo en pompa y la boca abierta, lista para recibir cada centímetro de su verga. Skye no imaginaba que el tatuaje de su espalda iba a excitarlo tanto, pero ahora Joe no puede contenerse: le agarra las caderas con fuerza, le clava los dedos en la carne y la penetra de una sola estocada, haciendo que ella grite y se muerda el labio. El choque de sus cuerpos resuena en la habitación, los gemidos de Skye se mezclan con el sonido húmedo de su coño chorreando, aunque lo que realmente le moja las piernas es la saliva que le escurre de la boca después de chuparle los huevos. Joe la embiste con furia, sintiendo cómo su culo apretado se adapta a su polla, cómo los músculos se tensan alrededor de su verga cada vez que la saca casi por completo antes de volver a hundirse hasta el fondo. Skye no puede creer lo bien que se siente, cómo cada embestida la acerca más al orgasmo, cómo su cuerpo responde sin control a cada movimiento de Joe. Él nota que está cerca, que sus paredes vaginales se contraen alrededor de su polla, y entonces acelera el ritmo, golpeando su punto G una y otra vez hasta que ella explota en un grito ahogado, el cuerpo temblando mientras se corre. Joe no se detiene: saca la polla de su coño y la guía hacia su boca, obligándola a tragar cada gota de su corrida. Skye obedece, tragando con dificultad mientras mira hacia arriba, los ojos llenos de lujuria. Joe se queda quieto, observando cómo su semen le escapa por las comisuras de los labios, satisfecho de haberla dejado tan marcada.