Masaje erótico anal con nadia white y su terapeuta
Aquella tarde en el spa, todo empezó como un masaje erótico anal normal, pero cuando Jamie Knoxx deslizó sus manos por mi espalda, supe que esto iba más allá. Te voy a contar cómo pasó: sus dedos se colaron entre mis nalgas mientras yo gemía en silencio, temiendo que alguien escuchara. ¿Te gustaría estar en su lugar, sintiendo cómo mi culo se abre para él? En más de 12 minutos de escena, Jamie no se detuvo ahí: su lengua reemplazó a sus dedos, lamiendo mi coño hasta dejarme mojada y temblando. Cuando por fin metió su polla en mi culo, tuve que morder la toalla para no gritar. Cada embestida me hacía contener la respiración, imaginando que alguien abría la puerta en cualquier momento. Él me agarró de las caderas y me montó como si fuera su puta personal, sus pelotas golpeando mi clítoris con cada movimiento. Al final, me corrí tan fuerte que casi me caigo de la camilla, pero Jamie no había terminado: me dio la vuelta y me folló a cuatro patas, su polla entrando y saliendo de mi culo como si fuera un juguete. La próxima vez, prometo que no habrá toallas para ahogar mis gemidos.