Ritual amazónico hentai con una diosa animada
La sacerdotisa del ritual amazónico hentai me miró con esos ojos verdes mientras el humo del copal envolvía sus curvas. Sabía que su ex, el guerrero del pueblo vecino, la había dejado por otra, y eso la hacía más salvaje. Cuando le arranqué el taparrabos de plumas, sus tetas redondas brillaban con el sudor de la selva. Me agaché para chupar ese coño mojado que olía a fruta madura, y ella gimió como una jaguar en celo. La levanté contra un árbol sagrado y le metí la polla de una estocada, sintiendo cómo sus uñas se clavaban en mi espalda. Cada vez que la empotraba contra la corteza, el ritual se volvía más oscuro. Sus piernas temblaban cuando le agarré las nalgas para hundirme hasta el cuello del útero, y el sonido de sus gemidos se mezclaba con los gritos de los monos. Cuando me corrí dentro de ella, su cuerpo se arqueó como si el espíritu de la selva la poseyera. Ahora solo pensaba en cómo su ex la había perdido para siempre.