Profesor follando estudiante rubia en su clase particular
Gemía como una perra en celo mientras me corría en su boca, pero déjame contarte cómo llegamos a eso. Llevábamos semanas robándonos miradas en clase, esa tensión que te pone la piel de gallina. MariMoore, mi alumna favorita, siempre con esa falda ajustada que no dejaba nada a la imaginación. El día que se quedó después de horas, supe que no era para repasar matemáticas. Me acerqué y le susurré al oído: «¿Sabes lo que le pasa a las alumnas que no aprenden?». Sus labios temblaron, pero no dijo que no. En menos de un minuto ya tenía sus bragas mojadas en la mano y mi polla dura contra su culo. La empujé contra el escritorio, levantándole esa falda que tanto me había torturado. «Chupa, puta», le ordené, y vaya si lo hizo, ahogándose con cada embestida. Quince minutos de pura lujuria: su coño apretado alrededor de mis dedos, mi verga enterrada en su garganta hasta hacerla lagrimear. Cuando por fin me corrí, no se movió, tragando hasta la última gota. «¿Crees que esto mejora tu nota?», le pregunté mientras se limpiaba los labios con una sonrisa pícara. «Depende de si me das clases particulares otra vez, profesor»