Priscilla paga sus compras con una mamada en el súper
Priscilla entró al supermercado con sus jeans ajustados y tacones altos, lista para hacer sus compras, pero nadie esperaba lo que pasó después. Mientras pagaba en la caja, Nico, el cajero, notó cómo sus tetas rebotaban bajo la blusa y no pudo evitar mirarle el culo. Ella, juguetona, se acercó y le susurró al oído que podía pagarle de otra forma. Sin perder tiempo, lo llevó al almacén y se arrodilló frente a él, sacando su polla dura de golpe. Nico no podía creer el tamaño de su verga, gruesa y palpitante, y Priscilla, con los labios pintados de rojo, empezó a chuparla con ganas, metiéndosela hasta las pelotas mientras gemía de placer. La sensación de su lengua caliente y húmeda lo volvió loco, y pronto la empotró contra la pared, levantándole las piernas para embestirla en doggy con fuerza. Priscilla gritó cuando sintió cómo su polla grande le rozaba el cuello del útero, y sus uñas se clavaron en su espalda mientras él le mordía el cuello. La escena se volvió más salvaje cuando Nico la tiró al suelo y la montó en misionero, follándola con embestidas profundas mientras le apretaba los pechos. Priscilla no podía creer lo bien que se sentía, y cuando él le ordenó correrse en su cara, obedeció sin dudarlo, dejando su coño mojado y temblando. Al final, Nico le llenó la boca de leche espesa, y Priscilla tragó cada gota con una sonrisa pícara. La próxima vez, promete que será aún más intenso.