Kara Rowe se moja entera con su propia orina caliente
Ella lleva días imaginando este momento, sintiendo cómo la tensión le quema por dentro cada vez que se mira al espejo. Hoy no hay nadie que la detenga, así que se quita los tacones de una patada y se agacha frente al espejo, sintiendo cómo el vidrio frío le roza los muslos. Sus dedos se hunden entre los labios mojados de su coño, separándolos para que el chorro amarillo salga a presión, salpicando el espejo y su piel. La orina caliente le resbala por los muslos mientras ella gime, arqueando la espalda y metiendo los dedos más adentro, buscando ese punto que la hace temblar. El líquido le cae en cascada, empapando el suelo y sus pechos grandes, que rebotan con cada espasmo de placer. Ella se inclina y lame su propia orina del espejo, saboreando el sabor salado mientras su otra mano aprieta sus tetas, pellizcando los pezones duros. El orgasmo le sube por la columna, haciendo que su coño se contraiga alrededor de sus dedos, y entonces lo suelta todo, corriéndose con un grito ahogado, sintiendo cómo el líquido le quema la garganta al tragarlo. Sus piernas flaquean, pero no se detiene, porque sabe que esto apenas empieza.