Pijamada caliente con mis amigas y terminamos empapadas
Nunca imaginé que una simple pijamada con mis amigas terminaría así, pero desde que llegamos a mi casa, el ambiente estaba cargado de tensión sexual. Las tres nos pusimos ropa interior sexy y empezamos a reírnos mientras tomábamos vino, pero pronto las miradas se volvieron más intensas y las manos comenzaron a explorar. Mi hermana menor, con ese culo redondo y firme, se acercó y me susurró al oído que quería probar algo nuevo, y antes de que pudiera responder, ya estaba besándome con lengua mientras la otra amiga nos miraba con los ojos brillantes. Sus tetas grandes rebotaban cada vez que gemía, y no pude resistir meter mis dedos en su coño bien mojado, sintiendo cómo se contraía de placer. La otra se unió, y pronto las tres estábamos en un lío de lenguas, dedos y gemidos, con los cuerpos sudorosos y los fluidos corriendo por todas partes. Las embestidas eran profundas, los clítoris palpitaban, y los orgasmos nos sacudieron una y otra vez hasta que quedamos exhaustas, con los muslos temblorosos y las sábanas empapadas.