Nixie Soft se toca su coño peludo y jugoso
Esa mañana en mi cama, Nixie Soft se estiró como una gata en celo, sus dedos ya buscando su entrepierna antes de que yo pudiera decir nada. Le ordené que se abriera bien de piernas, que me dejara ver cómo se frotaba ese coño gordo y empapado, y ella obedeció sin rechistar, gimiendo mientras se clavaba los dedos hasta el fondo. Le dije que no se corriera sin permiso, que tenía que aguantar hasta que yo le diera la orden, y sus muslos temblaron cuando le mordí los pezones mientras ella se retorcía. En más de 10 minutos de escena, la vi chuparse los dedos mojados, arqueando la espalda cada vez que le metía la mano entre las piernas para sentir cómo su clítoris hinchado latía bajo mis dedos. Le hice gemir como una perra en celo, rogando que la dejara correrse, pero yo disfrutaba viéndola sufrir, con su coño chorreando y su culo apretado de la tensión. Al final, cuando le permití explotar, sus jugos salieron a borbotones, manchando las sábanas mientras ella se convulsionaba. Quedó temblando, con los labios hinchados y mi saliva seca en su piel.