Negro empotrando culo a un femboy en la sala
Kristoffer Toro no podía creer lo que veía cuando Felipe Nuru se arrodilló frente a él, con esa mirada traviesa y el culo bien apretado listo para ser abierto. Te vas a poner durísimo cuando veas cómo ese negro empotrando culo lo hace gemir como una perra, con cada embestida resonando en la sala mientras él se muerde los labios para no gritar. El riesgo de que alguien los escuche solo hace que la polla de Kristoffer se ponga más dura, clavándose hasta las pelotas en ese culo estrecho que se abre con un crujido húmedo. Felipe gime contra la alfombra, las uñas enterradas en el sofá mientras siente cómo ese negro empotrando culo lo parte en dos, la verga gruesa estirando sus paredes hasta hacerle ver estrellas. Las gotas de sudor resbalan por la espalda de Kristoffer mientras acelera el ritmo, el sonido de piel contra piel mezclándose con los gemidos ahogados de Felipe, que no puede evitar retorcerse cuando esa polla monstruosa le golpea la próstata. El aire huele a sexo y a peligro, y cada vez que la puerta cruje, los dos se quedan quietos, conteniendo la respiración. Pero el deseo es más fuerte, y Kristoffer vuelve a agarrarlo de las caderas para hundirse en ese culo que ya está rojizo de tanto follar. Felipe siente cómo lo llenan hasta el cuello, cómo esa verga lo domina sin piedad, y solo piensa en que no puede parar, aunque lo pillen.