Mya Luanna le hace una mamada salvaje a Andrew Andretti en secreto
—Shhh, que no nos escuchen— susurra Mya Luanna mientras se arrodilla frente a Andrew Andretti, sus labios carnosos rozando la punta de su polla dura. Ella lo mira con complicidad, sabiendo que en cualquier momento alguien podría entrar y pillarlos, pero eso solo la excita más. Sus manos agarran con fuerza las caderas de él, guiándolo hacia su boca mientras su lengua recorre el tronco palpitante, dejando un rastro de saliva caliente. Andrew gruñe, conteniendo los gemidos para no alertar a los demás, pero no puede evitar clavar los dedos en el pelo de Mya mientras ella lo chupa con avidez, sus mejillas hundiéndose con cada embestida. El sonido húmedo de la mamada resuena en la habitación, mezclándose con el crujido de la madera del suelo bajo sus rodillas. Mya siente cómo la verga de Andrew golpea contra su garganta, casi ahogándola, pero no se detiene, al contrario, acelera el ritmo, succionando con más fuerza mientras sus ojos brillan de placer. Andrew jadea, sintiendo cómo el calor sube por su espalda, pero justo cuando está a punto de correrse, un ruido en el pasillo los paraliza. Mya se queda quieta, con la polla de Andrew aún en su boca, escuchando con atención, pero al no oír nada, vuelve a la carga, esta vez más salvaje, chupando y lamiendo como si no hubiera mañana. Andrew no aguanta más y, con un gemido ahogado, explota en su boca, llenándola hasta rebosar. Mya traga rápido, limpiando cada gota con la lengua antes de levantarse, sus labios brillantes y sus ojos llenos de satisfacción. Andrew, aún temblando, mira hacia la puerta con alivio, sabiendo que por poco los descubren.