La reina pato rompiendo el culo a este macho
Esa noche en el estudio, me miró con esa cara de ‘¿crees que puedes conmigo?’, y yo sonreí mientras me agarraba los pechos bien grandes, dejando claro que esta madura no se rendía nunca. ‘Veamos si aguantas lo que viene, Pato’, le dije mientras me ponía a cuatro patas frente a él, mi coño bien mojado y listo para que su polla enorme me partiera por la mitad. Me empotraron de una estocada, y gemí fuerte sintiendo cómo su verga me llenaba hasta hacerme tocar el cuello del útero, cada embestida más dura que la anterior, como si quisiera probar quién se corría primero. Yo me moví como una diosa, rebotando mi culo perfecto contra su cadera, chupando su verga cuando me la sacaba, sintiendo cómo su sudor caía sobre mi espalda mientras los gritos de placer llenaban el cuarto. Cuando empezó a correrse dentro de mí, me encogí alrededor de su polla, ordeñando cada gota, y mis fluidos salieron a chorros, empapando el colchón. Terminamos exhaustos, pero yo gané: él quedó temblando, y su semen goteaba de mi coño bien satisfecho. Al final, solo quedó su bóxer tirado junto a la cama, manchado de lo que quedó de nosotros.