Mi marido me folla con mis bragas de yoga sucias en venganza
Te las quitas con los dientes mientras me agarras del pelo, oliendo mi coño mojado que aún huele a otro hombre. Las bragas están empapadas de mi jugo y del semen que me dejó anoche, pero a ti no te importa, solo quieres empotrarme contra la pared del baño hasta que me rompa. Sientes cómo mi culo rebota contra tu polla dura cada vez que me embistes, y yo gimo tu nombre entre dientes, sabiendo que esto es mi venganza por haberte ignorado tanto tiempo. Te la sacas de golpe y me haces arrodillarme, obligándome a chuparte hasta que te corras en mi cara, marcándome como tuya otra vez. El espejo del baño se empaña con nuestro aliento caliente y el sonido de mi saliva al tragar cada gota de tu leche. Me levantas de un tirón y me empalas en la ducha, sintiendo cómo el agua fría se mezcla con el sudor de nuestros cuerpos. Te odio por hacerme sentir tan puta, pero me encanta cómo me usas, cómo me haces gemir como una perra en celo. Cuando por fin te corres dentro de mí, me dejas temblando contra los azulejos, con tu semen goteando por mis muslos y el olor de mi coño mezclado con el de él aún en el aire. Me miras con esa sonrisa de satisfacción, sabiendo que ganaste esta vez, pero yo ya planeo mi próxima venganza.