Matemáticas sexuales con cálculos bien calientes
La profe de mates llevaba meses coqueteando con él en clase, pero hoy por fin se quitó el sujetador bajo la blusa ajustada y dejó ver esos pezones duros que tanto lo volvieron loco. Él no pudo resistirse y la empujó contra el pizarrón mientras le arrancaba las medias hasta los tobillos, dejando al descubierto un coño depilado y bien mojado que goteaba de ganas. Ella gimió fuerte cuando él le metió la polla hasta el fondo sin avisar, empalándola contra la pared mientras le susurraba al oído que llevaba semanas calculando cada centímetro de su cuerpo. Las embestidas eran brutales, el sonido de sus caderas chocando contra su culo resonaba en el aula vacía como un tambor africano, y los gemidos de ella se mezclaban con el crujido de los apuntes que volaban por el suelo. Él le agarró las tetas desde atrás, apretando los pezones entre los dedos mientras le metía los dedos en la boca para que chupara mientras le follaba el coño sin piedad. Ella se corría en oleadas, el líquido resbalándole por los muslos mientras él no paraba de embestir, cada vez más profundo, hasta que sintió que el orgasmo le subía desde los pies hasta la garganta. La profe se dejó caer al suelo, jadeando, con las piernas temblorosas y la boca llena de babas mientras él le apuntaba la polla palpitante directamente a la cara, lista para la segunda ronda de cálculos matemáticos bien aplicados.