Sakura mea en el baño público mojado
Sakura, esa morena de curvas que te dejan sin aliento, entró al baño sucio del centro comercial con un vestido ajustado que apenas le cubría el culo prieto. La muy zorra sabía que alguien la seguía, pero no le importó, solo quería aliviar la presión que le quemaba entre las piernas desde que la miró con esos ojos de loba hambrienta. Con un gemido ahogado se bajó las medias de encaje y se sentó en el inodoro mugriento, separando las piernas para que el chorro de pipí caliente y espeso salpicara el asiento con gotas jugosas. Se tocó el clítoris hinchado mientras el líquido ambarino caía, mojando el suelo de baldosas frías y dejando un charco brillante a sus pies. De pronto escuchó pasos acercándose, pero no se detuvo, al contrario, abrió más las piernas y se masturbó con los dedos empapados, sintiendo cómo su coño chorreante goteaba sin control. La puerta se abrió de golpe y entró una chica rubia con cara de putita curiosa, que se quedó paralizada al ver a Sakura con los muslos temblorosos y los labios vaginales brillantes de jugos. Sin decir ni una palabra, la rubia se acercó, se arrodilló frente a ella y le lamió el coño empapado de pipí y jugos, chupando con avidez mientras Sakura jadeaba y le agarraba la cabeza para empotrarle la cara contra su entrepierna. La morena no pudo aguantar más, se corrió con un grito ahogado, sacudiendo las caderas contra la boca de la rubia, que tragó cada gota de su corrida mientras las dos gemían fuerte en el baño público lleno de olor a orines y deseo. Cuando terminaron, la rubia se limpió los labios con el dorso de la mano y le sonrió a Sakura con complicidad, mientras esta se levantaba del inodoro, dejando un rastro de humedad en el suelo y el vestido arrugado por la excitación descontrolada.