Madrastra asiática chupando me invitó a su casa
"¿Quieres que te enseñe cómo se hace en Indonesia?" me susurró Pinaythreesome mientras se desabrochaba el kimono, dejando al descubierto sus curvas generosas y ese coño peludo que brillaba de lo mojada que estaba. No podía creer que mi tía asiática, con esa cara de ángel y ese culo redondo, me estuviera mirando con tanta lujuria. Se arrodilló frente a mí y, sin aviso, se tragó mi polla entera, sus labios apretados alrededor del tronco mientras gemía como una perra en celo. Lo que no esperaba era que esa boca inocente fuera capaz de tragarse hasta la última gota de mi leche sin pestañear. Cuando la levanté y la tiré sobre el sofá, su coño rosado ya estaba chorreando, listo para que le metiera la verga hasta el fondo. En más de diez minutos de escena, la empotré contra el respaldo, sus tetas rebotando con cada embestida mientras me suplicaba que no parara. Lo más sorprendente fue descubrir que esa casa de familia escondía a una puta devoradora de semen, porque cuando me corrí dentro de ella, se lamió los labios como si fuera el mejor postre. La próxima vez no me conformaré con su boca, le voy a reventar ese coño asiático hasta que grite mi nombre.