Lexi Belle domina con su coño apretado a un monstruo de verga
—Abre la boca, perra, que te voy a rellenar la garganta con mi polla— me ordenó Justice mientras me agarraba del pelo y me empujaba contra su verga dura. Yo, con las piernas temblando de excitación, obedecí como una sumisa, sintiendo cómo su monstruo de polla me llenaba la boca hasta las pelotas. Mi coño ya estaba mojado antes de que empezara, pero cuando me hizo arrodillarme y chupar su verga gruesa, sentí que me derretía. Justice me usaba como una puta, empujando mi cabeza hacia abajo hasta que la polla me llegaba a la garganta, ahogándome con cada embestida. Luego me hizo montarlo, y yo, con las tetas pequeñas rebotando, me clavé su verga entera de golpe, gimiendo como una cerda en celo. Me encantaba sentir cómo su polla me estiraba el coño apretado, cómo me hacía gemir cada vez que me empotraba contra su cuerpo. Justice no me dejaba descansar, me daba nalgadas mientras me follaba, ordenándome que me moviera más rápido, que me corriera en su polla. Yo, obediente, me frotaba el clítoris mientras él me embestía, sintiendo cómo la polla me rozaba las paredes del coño. Cuando ya no pude más, Justice me hizo girar y me empotró en perrito, clavándome su verga hasta el cuello del útero, haciendo que gritara de placer. Me corría en su polla, sintiendo cómo mi coño se contraía alrededor de su verga, pero él no me dejaba parar, me follaba más fuerte, más rápido, hasta que sentí que iba a explotar. En más de 20 minutos de escena, Justice me usó como una puta, corriéndose en mi boca y en mi coño, marcándome como suya. Me encantaba ser su perra, obedecer sus órdenes, sentir cómo me dominaba con su polla monstruosa.