Charlie Forde abre su culo redondo hasta el límite con Vince Karter
El sonido de la puerta al cerrarse de golpe resonó en el pasillo vacío, pero nadie los escuchó gemir. Charlie Forde, con su culo perfecto y su pelo rubio despeinado, ya no podía resistir el deseo prohibido que la consumía cada vez que Vince Karter la miraba con esa sonrisa pícara. Sabía que esto estaba mal, que no debería estar aquí, arrodillada frente a él con la polla enorme de Vince en su boca, chupando con desesperación mientras sus dedos se hundían en su culo prieto. Vince gruñó al sentir cómo la lengua de Charlie recorría su verga, y sin perder tiempo, la empujó contra la pared, levantándole las piernas para clavarle su pene duro hasta que sus caderas chocaron contra su trasero. Ella gritó, pero el sonido se ahogó cuando Vince le tapó la boca con una mano mientras la empotraba contra el muro, sintiendo cómo su ano se ajustaba a cada embestida. El sudor les corría por la piel mientras Vince la levantaba y la sentaba sobre su polla, haciendo que Charlie rebotara sobre él con movimientos salvajes, su culo redondo rebotando con cada salto. Vince la penetró con fuerza, sintiendo cómo su ano se abría para él, y Charlie solo podía gemir, sabiendo que esto era pecado, pero que no podía parar. Cuando Vince la giró y la puso a cuatro patas, Charlie sintió cómo su verga entraba en su culo hasta hacerle tocar el cuello del útero, y supo que estaba perdida. Vince la agarró del pelo y la obligó a mirarlo mientras se corría dentro de ella, y Charlie solo pudo pensar en lo mal que se sentía, pero en lo bien que se sentía al mismo tiempo.