Hermanastra anal en casa con mi polla dura
Yo sabía que estaba mal, pero no podía evitarlo. Cada vez que Simran Sharma se movía por la casa con ese culo enorme, mi polla se ponía dura como piedra. Cuando al fin nos quedamos solos, no aguanté más y la empujé contra la pared. Ella gimió cuando le levanté el vestido y le metí dos dedos en el coño mojado. 'Esto está mal', susurró, pero sus caderas se movían buscando más. La tiré al sofá y le abrí las piernas para chuparle ese coño rosado hasta que sus gemidos llenaron la habitación. Después le di la vuelta y le escupí en el culo antes de hundirle mi polla hasta las pelotas. Su culo apretado casi me hace correrme al instante, pero me controlé para seguir empotrándola en más de 10 minutos de sexo salvaje. Le agarré esas tetas enormes mientras la follaba en cuatro patas, sintiendo cómo su culo se tragaba cada centímetro. Cuando por fin me corrí dentro de ella, Simran gritó como si le doliera, pero sus piernas seguían temblando. Al terminar, me miró con esos ojos llenos de culpa y placer, sabiendo que volveríamos a hacerlo.