La abuela puta se clava el dildo en su coño peludo de venganza
El olor a cuero y sudor invade la habitación mientras ella se ajusta las medias negras, ajustadas hasta los muslos, antes de bajar la mirada hacia su esclavo arrodillado. Slutty Granny no perdona, no olvida, y hoy va a cobrarse cada humillación con intereses. Sus uñas rojas se clavan en los hombros del hombre mientras ella se sienta a horcajadas sobre su cara, presionando su coño peludo contra su boca hasta que él no puede respirar. El dildo de goma negra, cubierto de saliva, entra y sale de su chocho mojado con un sonido obsceno, cada embestida más profunda que la anterior. Ella gime, pero no por placer, sino por el poder que siente al verlo ahogarse bajo su peso. Sus tetas grandes rebotan con cada movimiento, los pezones duros como piedras, mientras ella se inclina para susurrarle al oído: 'Esto es por lo que me hiciste'. El hombre intenta respirar, pero ella no cede, empujando su cara más adentro, hasta que él no puede evitar correrse, su polla palpitando contra su muslo. Cuando ella finalmente se levanta, su coño brilla con los fluidos de ambos, y su sonrisa es pura maldad. 'La próxima vez', dice, 'te haré tragar mi leche hasta que te ahogues'.