Kira Queen masturbándose sola con un dildo gigante
El sonido del vibrador resonaba en la habitación mientras la puerta del armario crujía levemente. Kira Queen, esa diosa de curvas perfectas y pelo negro, se movía frente a mí con una mirada que quemaba. Sabía que en cualquier momento alguien podía entrar, pero eso solo hacía que sus gemidos fueran más suaves, ahogados entre dientes mientras se hundía el dildo enorme en su coño mojado. Me acerqué sin hacer ruido, observando cómo sus tetas grandes se balanceaban con cada empujón, su clítoris hinchado brillando bajo la luz tenue. 'Más fuerte', susurró, y obedecí, empujando el juguete hasta el fondo mientras sus piernas temblaban. El riesgo de que nos descubrieran hacía que cada movimiento fuera más intenso, sus uñas clavándose en mi espalda cuando el orgasmo la sacudió. Al final, fue ella quien se quedó sin aliento, mirándome con esos ojos llenos de lujuria mientras yo solo podía pensar en cuándo repetiríamos.