Jefa caliente se folla a su compañero con un dildo enorme
La jefa siempre andaba con ese traje ajustado que le marcaba las tetas y el culo, pero nadie imaginaba lo puta que era en la intimidad. Un día, después de horas de trabajo, se quedó sola con su compañero en la oficina y no pudo resistirse. Se bajó la falda, se sentó sobre su regazo y le susurró al oído que quería que la empotrara contra la mesa mientras se metía un dildo bien duro en el coño. Él no lo pensó dos veces, le arrancó el tanga y empezó a follarla con fuerza, sintiendo cómo su polla entraba y salía de su coño bien mojado. Ella gemía como una perra en celo, pidiendo más, más fuerte, hasta que él le dio la vuelta y la penetró por detrás, embistiendo como un animal salvaje. La jefa no aguantó y se corrió como una puta, gritando y temblando, mientras el dildo seguía enterrado en su coño. Él no pudo más y se corrió sobre sus tetas naturales, manchando todo con su leche caliente. Al final, los dos quedaron exhaustos, sudando y jadeando, sabiendo que esto no podía volver a pasar... pero ambos sabían que mentían.