Joven cachondo se deja empotrar duro con viejo experto
El chico musculoso llegó con su traje ajustado y la mirada perdida, pero no tardó en descubrir que el viejo Felix sabía exactamente cómo domarlo. Desde el primer contacto con su polla gruesa y bien dura, Serg supo que no saldría ileso de ese juego de poder. El viejo le agarró el culo prieto con fuerza, le escupió en el agujero bien apretado y le susurró al oído que iba a ser su putita obediente. Las embestidas comenzaron lentas pero brutales, con cada golpe de cadera haciendo que a Serg le temblara el cuerpo mientras gemía como un perro en celo. Felix le estrujó los huevos con una mano mientras con la otra le azotaba la espalda, sintiendo cómo el sudor le resbalaba por los músculos marcados del twink. El dildo enorme que le metían por el culo le llegaba hasta la garganta, haciendo que se le escaparan chorros de babas por la boca entre gritos ahogados. Cada vez que el viejo le clavaba la verga hasta el fondo, Serg sentía que le ardían las entrañas, que el dolor y el placer se mezclaban en una nube de locura. Los gemidos se volvieron más animales, más desesperados, mientras Felix le susurraba obscenidades al oído: 'Vamos, putito, cómeme la polla como la puta que eres'. Las embestidas se aceleraron hasta volverse brutales, con el viejo empotrándolo contra la pared mientras le marcaba el culo con sus dedos gruesos. Serg no podía más, su cuerpo temblaba de la cabeza a los pies, el coño artificial le destrozaba el ano mientras la polla de Felix le llenaba la boca hasta el fondo. El viejo le agarró la cabeza con fuerza y le obligó a tragar hasta el último gota de leche espesa que le brotó de los huevos, mientras el joven se corría sin poder controlarse, manchando el suelo con su propio semen caliente. Al final, ambos quedaron jadeando, con el cuerpo de Serg marcado por el sudor, los azotes y las embestidas profundas que le dejaron el culo bien abierto y bien usado.