Jasmine flores recibe una paliza brutal de pollón negro
Jasmine no pudo resistirse cuando Isiah se le acercó con esa verga monstruosa colgando entre las piernas, su coño ya chorreaba solo de imaginársela dentro. Él le agarró las tetas bien duras y le clavó la lengua en el clítoris, haciéndola gritar como una perra en celo mientras sus jugos le resbalaban por los muslos. La muy puta se dejó caer de rodillas y se la tragó entera, sintiendo ese sabor salado mezclado con su propia excitación mientras él le empujaba la cabeza para que no se detuviera. Isiah la levantó en vilo y la empotró contra la pared, su culo redondo rebotando con cada embestida mientras ella gemía de placer con cada porrazo que le daba en las nalgas. La polla negra le estiraba la entrada hasta el límite, dejándola sin aliento cada vez que se la hundía hasta el fondo, su coño bien mojado chasqueando con cada movimiento. Jasmine no aguantó más y se corrió como una loca, su orgasmo tan intenso que le temblaban las piernas y le brotaban chorros por todas partes mientras él seguía machacándole el culo sin piedad. Isiah no se conformó con una sola vez y la volteó boca abajo, levantándole las nalgas para darle una follada más salvaje, sus pelotas golpeándole el coño cada vez que se la clavaba hasta las entrañas. Ella no paraba de gritar, su voz ronca de tanto gemir mientras él le agarraba las caderas y la embestía como si no hubiera un mañana, su verga enorme dejando marcas rojas en sus nalgas. Cuando por fin se corrió dentro, llenándole el coño de leche bien caliente, Jasmine se derritió en sus brazos, exhausta pero más que satisfecha. La muy zorra no podía ni cerrar las piernas de lo mojada que estaba, su coño empalado sigue goteando mientras él le da un último lametón en el clítoris antes de dejarla tirada sobre la cama, completamente rendida.