Hermanaastragemelosfollarcomoanimalahoramismo
Él solo pudo aguantar tanto tiempo viéndola pasar por el salón con esa tanguita de encaje que le marcaba el culo redondo como un melocotón maduro. Cada vez que se agachaba a coger el control, sus nalgas se le apretaban contra el pantalón de pijama y él sentía cómo el coño se le humedecía solo de imaginársela a cuatro patas sobre su cama. Una tarde, después de que ella le soltara un ‘deja de meterme los dedos, quiero que me empotres de una vez’, él no pudo resistirse y la agarró por la cintura, aplastándola contra la pared del pasillo. La tela vaquera de los jeans le rozaba las piernas mientras le bajaba los pantalones de un tirón, dejando al aire ese culo prieto y redondo que tanto lo volvía loco. Sin preliminares, la levantó en volandas y la clavó contra el colchón boca abajo, sintiendo cómo su coño ya chorreaba sin control mientras sus tetas se aplastaban contra las sábanas. Ella gimió fuerte cuando él le metió dos dedos para comprobar lo mojada que estaba, pero solo sirvió para que él perdiera la poca paciencia que le quedaba. Con un gruñido bestial, le separó las nalgas con las manos y le enterró la polla hasta el fondo de un solo envite, escuchando cómo ella gritaba su nombre entre gemidos ahogados. Las embestidas eran brutales, el sonido de sus cuerpos chocando llenaba la habitación y el olor a sexo y sudor se mezclaba con el perfume barato de su perfume. A ella le encantaba que le hicieran daño, que la trataran como a una puta cualquiera mientras le metían la verga hasta la garganta, pero esta vez era diferente: él no paraba, no le daba tregua, solo la follaba como un animal hasta dejarla sin aire. Cuando sintió que los muslos le temblaban y el coño le ardía como fuego, él le agarró del pelo y le obligó a arquear la espalda, clavándosela hasta que ambos se corrieron al mismo tiempo, con él llenándole el coño de leche caliente mientras ella se estremecía de placer. Después, los dos quedaron tirados en el suelo, jadeantes y sudorosos, sabiendo que esto no iba a quedar en un solo polvo.