Padrastro, ¿te tomas un descanso? Mi novio no me llena
La hijastra no aguantaba más las ganas de sentir una polla de verdad dentro de su coño ardiente, así que se acercó al padrastro con una excusa tonta, pero con la mirada llena de lujuria. El tipo, con esos ojos verdes que la volvían loca, no pudo resistirse cuando ella se inclinó para recoger un lápiz, dejando su culo respingón bien marcado bajo los short ajustados. En segundos, él la empujó contra la mesa, bajándole los jeans con brusquedad para descubrir su tanga empapado. La agarró del pelo y la obligó a chuparle la verga dura mientras le metía los dedos en el coño, haciendo que gimiera como una perra en celo. Cuando no pudo más, la puso a cuatro patas y le clavó la polla hasta el fondo, embistiéndola con fuerza mientras ella gritaba '¡Sí, padrastro, así, más duro!'. El sonido de sus nalgas chocando contra su pelvis resonaba en toda la habitación, y cuando él le dio una nalgada fuerte, ella se corrió como una fuente, apretando su coño alrededor de su verga. Él no tardó en llenarla de leche caliente, dejando su culo blanco manchado con su corrida espesa. La hijastra, jadeando, se lamió los labios y le susurró: 'Esto no se lo cuentes a nadie, ¿vale?'