Hermana step se traga una polla enorme y termina llena de leche
La tengo aquí, de rodillas, con los labios bien abiertos para que Mike Hunt le meta esa verga gruesa hasta el fondo de la garganta. Ella agarra las caderas de él con fuerza, los dedos se le clavan en la piel mientras la polla le golpea la campanilla una y otra vez. El sonido de sus gemidos ahogados se mezcla con el chasquido de la saliva, pero tiene que callarse rápido porque la puerta del cuarto está entreabierta y en cualquier momento podría entrar el padrastro. La tensión la hace mojarse más, el coño le palpita con cada estocada profunda. Él la agarra del pelo, la obliga a mirarlo mientras la empotra contra la cama, la polla entrando y saliendo con un ritmo salvaje. El riesgo de que los pillen la pone más caliente, los gemidos los disimula con la almohada, pero no puede evitar que se le escape un grito cuando él le clava los dedos en el culo. La polla le late dentro, gruesa y caliente, y ella sabe que no va a aguantar mucho más. Él le tira del pelo hacia atrás, obligándola a arquear la espalda, y entonces la embiste con fuerza, la polla enterrándose hasta las pelotas. Ella grita, pero el sonido se pierde en el sonido de la polla saliendo y entrando, el coño apretado alrededor de la verga. Él la voltea de golpe, la pone a cuatro patas y le clava la polla en el culo sin aviso, el grito de dolor se convierte en gemidos de placer cuando él empieza a moverse. La polla le entra y sale con un ritmo brutal, el culo apretado alrededor de la verga. Ella se agarra a las sábanas, los nudillos blancos, mientras él la penetra con fuerza. El sonido de la carne golpeando carne llena la habitación, y ella sabe que en cualquier momento alguien podría entrar. El corazón le late con fuerza, el sudor le cae por la espalda, y entonces él se corre dentro de ella, la polla latiendo mientras la llena de leche caliente. Ella se queda quieta, el culo todavía temblando, cuando escucha pasos en el pasillo. Él se aparta rápido, pero ya es tarde: la puerta se abre y ahí está el padrastro, mirándolos con los ojos bien abiertos.