Habilidades japonesas provocadoras de Alice Ozawa en acción
Provocando con mi kimono abierto, dejé que Yoshiya Minami viera cómo mis dedos acariciaban mi coño mojado mientras le sonreía con malicia. Sabía que no aguantaría mucho viéndome así, pero quería alargarlo, hacerle sufrir. Cada vez que se acercaba, me alejaba, rozando su polla dura contra mi muslo antes de reírme y mandarle fotos de lo que se perdía. Cuando por fin se abalanzó sobre mí, me empujó contra la pared, arrancando mi ropa con furia. Sentí su polla enorme entrar de golpe, llenándome hasta el cuello del útero mientras gemía sin control. Me encantaba cómo me estiraba, cómo cada embestida me hacía gritar su nombre. Daijo entró entonces, agarrándome del pelo para meterme su verga por la boca, ahogándome con cada movimiento. Alternaban entre mi coño y mi boca, corriéndose dentro de mí una y otra vez. Las habilidades japonesas provocadoras que tanto practiqué valieron la pena cuando sentí sus pollas palpitando al vaciarse en mi cuerpo.