Febby Twigs y su culo enorme reciben un pollón negro sin piedad
Estaba sudando de los nervios cuando Febby me miró con esa mirada de puta que sabe que va a romperte la vida. Su culo redondo, grande y suave rebotaba mientras yo le agarraba las caderas para meterle la polla hasta el fondo, escuchando cómo gemía bajito para que nadie en la casa nos descubriera. Imagina el sonido de su carne rozándose contra la mía, los jadeos ahogados, el miedo a que alguien abriera la puerta y nos pillara en medio del polvo. Ella se mordía los labios para no gritar, pero el placer la traicionaba, y cada vez que la penetraba de una estocada, sus muslos temblaban. La polla negra se hundía en su coño apretado, mojado, mientras Febby me susurraba: "Más duro, no te pares, que me voy a correr...". El riesgo de que nos descubrieran solo nos ponía más calientes, y cuando por fin me corrí dentro de ella, Febby apretó el culo contra mi cuerpo y soltó: "Ahora sí, bien lleno, como a mí me gusta."