Estudiante asiática follada en clase por su profesor
Gimiendo con la polla de mi profesor metida hasta las pelotas, yo, Yuria Mano, no podía creer lo que estaba pasando. Él me había ordenado quedarme después de clase, y ahí estaba, con las manos en mi cabeza, empujándome contra su escritorio mientras me follaba sin piedad. Cada embestida me hacía gemir más fuerte, sintiendo cómo su verga gruesa me llenaba el coño mojado. Me encanta cuando me tratan como su puta personal, y ese día él no tuvo clemencia. Me obligó a chuparle la polla primero, ahogándome con cada centímetro hasta que me corrí en su boca. Después, me volteó como una perra y me empotró contra el pizarrón, sus manos en mi culo mientras me penetraba con fuerza. La sensación de su polla entrando y saliendo de mi coño apretado me volvió loca, y cuando me corrí otra vez, él no paró, solo me dijo que me preparara para más. Sacó un juguete y lo metió en mi culo mientras seguía follándome, el dolor y el placer mezclándose hasta que no pude más. Él se corrió dentro de mí, llenándome de leche caliente mientras yo temblaba de placer, sintiendo cómo cada chorro me quemaba por dentro.