Esposa cornuda follada por pandilla en isla caribeña
Gimiendo bajo el sol caribeño, me dejé llevar por esos cuerpos sudorosos mientras mi marido me observaba impotente. La arena caliente se pegaba a mi piel cuando el primero me agarró de las caderas y hundió su polla hasta el fondo de mi coño mojado. '¿Ves cómo tu esposa cornuda follada se retuerce por nosotros?', me susurró al oído mientras otro me chupaba los pezones enormes. Me encanta sentirme usada, sometida, convertida en su puta personal. Cada empujón me hacía gritar, los dedos de otro hombre abriéndome el culo mientras me ordenaban gemir más fuerte. '¡Dile a tu marido que nunca te han rellenado así!', exigieron, y obedecí entre sollozos, sintiendo cómo me llenaban de lechada caliente por todos lados. Las olas rompían cerca mientras me pasaban de uno a otro, sus pollas duras alternándose en mi boca y mi coño, hasta que ya no pude más y me corrí gritando, con los muslos temblando y la arena mezclándose con mi jugo.