Esposa adicta a mi semen montándome en la cama
El sol de la tarde entraba por la ventana mientras el aroma a sudor y lujuria llenaba la habitación. Mi esposa, esa puta adicta a mi semen, se arrodilló frente a mí con los labios brillantes de saliva, suplicando que le diera mi polla otra vez. No podía negarme cuando me miró con esos ojos de perra en celo, así que la agarré del pelo y la obligué a chuparme hasta dejarla ahogándose. Cutekissy gime como una loca cada vez que le clavo los dedos en ese coño mojado y apretado que tiene, pero hoy quería más. La tiré sobre la cama y le ordené que se abriera bien, mostrando ese coño jugoso y esos labios gruesos que tanto me vuelven loco. Se subió encima de mí en posición de vaquera, hundiéndose en mi verga pequeña pero dura hasta hacerla gritar. Cada vez que bajaba, su coño apretado me masajeaba la polla como si no quisiera soltarme nunca. La volteé para empotrarla por detrás, agarrándole ese culo pequeño pero firme mientras le metía hasta el fondo con embestidas que la hacían temblar. No paró de gemir hasta que sentí cómo su coño se apretaba alrededor de mi polla, pidiendo a gritos que le llenara ese útero con mi leche. Y así lo hice, corriéndome dentro de ella hasta que la vi derramarse por los muslos. La próxima vez le voy a enseñar qué pasa cuando una puta como ella se atreve a pedir más de lo que puede aguantar.