Colegiala mexicana follada por su compañero de clase
Manuel Guzman no podía dejar de mirarme el culo cada vez que me agachaba a recoger algo en el salón. Ese día, cuando me vio con el uniforme ajustado y las medias hasta la rodilla, me retó a ver si podía hacerme gemir más fuerte que en el baño de la escuela. Acepté el desafío, sabiendo que mi coño mojado ya estaba listo para él. En más de diez minutos de escena, me empotró contra el escritorio mientras yo le susurraba que me la metiera entera de golpe. Astrid Cute, esa soy yo, le mostré cómo una colegiala mexicana follada sabe mover el culo en reversa para que se corra donde más duele. Me agarró de las caderas y me clavó su verga hasta hacerme tocar el cuello del útero, pero yo no me quedé atrás: le apreté el culo con las uñas cada vez que se hundía en mí. Cuando terminó, me senté sobre su polla para que me llenara el coño de su leche, gimiendo como una perra en celo. Al final, solo pensé en cuándo repetiríamos, porque esta vez gané yo.