Sexo interracial sucio con Charles Neptune y Laya Rae
El olor a sudor y deseo llenaba el aire cuando Charles Neptune por fin me agarró contra la pared. Llevábamos días provocándonos, miradas robadas y caricias fugaces que solo aumentaban las ganas. No aguanté más y le arranqué el pantalón para liberar esa polla gruesa que tanto había imaginado. Me arrodillé sin pensarlo, lamí sus huevos pesados y luego me lo tragué entero, sintiendo cómo se endurecía en mi garganta. Charles no perdió tiempo en voltearme y hundirse en mi culo apretado, sus dedos primero y luego esa verga monstruosa que me abrió de golpe. Grité, pero no de dolor, sino de ese placer sucio que solo el sexo interracial más intenso puede dar. Me azotó como un animal, sus manos en mis caderas mientras yo gemía pidiendo más. Diez minutos de pura locura donde mi coño y mi culo fueron suyos, donde chupé sus dedos después de que me los metiera en la boca, donde incluso lamí sus pies sudados porque así de puta me sentía. Cuando se corrió dentro de mí, sentí que el mundo se detenía, que todo valía la pena. Ahora solo quiero repetirlo, pero más fuerte, más sucio, más interracial.