Esclava francesa humillada con juguetes y orina
Esclave Françoise me arrodillé ante él, sintiendo el frío del metal de las esposas en mis muñecas mientras la correa me apretaba el cuello. Sabía que esto estaba mal, pero el deseo me quemaba por dentro. Él me ordenó abrir la boca para el gode, grueso y frío, que me llenó hasta hacerme lagrimear. 'Traga, puta', me escupió mientras me ahogaba con el juguete, mis gemidos ahogados por el plástico. En más de 16 minutos de escena, me obligó a beber su orina, el líquido caliente corriendo por mi garganta mientras mis tetas naturales se balanceaban con cada arcada. El vibrador mágico me hizo correrme una y otra vez, mis piernas temblando, pero él no me dejó parar. 'Eres una esclava asquerosa', me susurró al oído mientras me ataba con cadenas, mi coño palpitante rogando por más humillación. Me sentí como una perra callejera, sucia y usada, pero no podía negar lo mojada que estaba. Cuando me obligó a lamer el suelo, supe que había cruzado un límite del que no habría vuelta atrás.