Culazo abierto y goteando de la vecina puta
La luz tenue del atardecer filtra por las cortinas mientras el aire huele a sudor y lujuria. Eliane Furação, con ese culazo abierto y goteando, se inclina sobre el sofá mientras el vecino le ordena abrir más las piernas. 'Así, puta, que se vea bien lo que te hago', gruñe él mientras su polla gruesa se hunde en ese coño ya bien mojado. Ella gime, pero no se mueve: sabe que debe quedarse quieta hasta que él decida. Cada embestida la hace temblar, pero aguanta, sumisa, mientras él le agarra las tetas grandes y las estruja con fuerza. 'Te gusta que te usen así, ¿verdad?', le pregunta él, y ella solo asiente, con la boca abierta y la saliva corriendo por la barbilla. En más de diez minutos de escena, el vecino no le da tregua: la monta por detrás, le clava los dedos en las caderas y la folla hasta que el colchón cruje. Cuando por fin se corre, es sobre ese culo bien abierto, dejando su marca blanca resbalando entre las nalgas. Ella se queda ahí, sintiendo el calor de su semen, preguntándose cuándo volverá a pedirle que le abra las piernas.