Cucumberg domina y te hace tragar su leche caliente
Te voy a contar cómo Cucumberg me hizo arrodillarme y chupar su polla como una perra sumisa. 'Tu cara es para mis agujeros, y tu verga y tu leche son para mi boca', me susurró mientras me agarraba del pelo y me empujaba hacia su entrepierna. No pude evitar gemir cuando sentí su miembro duro rozando mis labios, y más cuando me obligó a abrir la boca de par en par para metérmela hasta la garganta. En más de 11 minutos de escena, me tuvo así, tragando y tragando, mientras sus dedos se hundían en mi coño mojado y sus embestidas me dejaban sin aliento. Cada vez que intentaba respirar, me apretaba más contra su cuerpo, marcando el ritmo con sus caderas. Sus gemidos eran música para mis oídos, y cuando por fin me permitió correrme, fue con su leche espesa llenándome la boca mientras me ahogaba en su sabor. Al final, solo quedó el rastro de su semen en mis labios y el olor a sexo en el aire.