Blonda colombiana negocia con polla en la oficina
Hannah Miller llegó a la oficina con ese vestido ajustado que le marcaba cada curva mientras sus tacones de aguja resonaban contra el piso de mármol. Lil Timy no pudo evitar clavarle la mirada a su culo prieto cada vez que se agachaba a firmar unos papeles, imaginando cómo se lo comería después de cerrar el trato. La morena rubia se quitó las gafas con aire de superioridad y le soltó un comentario sucio sobre lo duro que se le ponía el jefe cuando ella pasaba cerca, arrancándole una sonrisa pícara. Sin perder tiempo, él la agarró de la cintura y la pegó contra la pared, sintiendo el calor de su coño mojado incluso a través de la tela. Hannah no opuso resistencia cuando le bajó el cierre del vestido y le chupó los pezones mientras le masajeaba el culo con ambas manos. Él le escupió en la polla antes de empujarla contra el escritorio y levantarle el vestido hasta la cintura, dejando al descubierto su conejito depilado y reluciente de jugos. Lil Timy no necesitó más invitación: la empotró de golpe desde atrás, haciendo que sus tetas rebotaran con cada embestida mientras ella gritaba con la boca llena de saliva y gemidos. La blonda colombiana se aferró al borde del mueble con fuerza, sintiendo cómo la polla gruesa le abría el coño hasta dejarla sin aliento, con las piernas temblorosas por el placer. Entre gritos ahogados y susurros sucios, él le ordenó que se quitara las bragas y se arrodillara frente a él, chupándosela con avidez mientras le agarraba el pelo con fuerza. Cuando la eyed de correrse, Lil Timy le agarró la cabeza y se la clavó hasta la garganta, descargando toda su leche espesa en su boca entrecortada mientras ella tragaba cada gota sin desperdiciar ni una gota. Hannah se limpió los labios con el dorso de la mano antes de que él la volteara y la follara contra la ventana, con los tacones perforándole la espalda mientras su coño empapado no dejaba de gotear por el placer desbordado.