Ashley cabalgando como una diosa con su culo enorme
La habitación olía a sudor y lujuria, las cortinas medio corridas dejaban entrar rayos de sol que iluminaban el brillo de mi sudor en la piel. Sabía que esto estaba mal, que no debíamos hacerlo, pero cuando vi a JoeBr mirándome con esa mirada de hambre, mi coño se mojó al instante. Me subí encima de él, sintiendo cómo su polla dura entraba hasta las pelotas en mi culo apretado, y empecé a moverme como una puta en celo, gimiendo cada vez que sus manos agarraban mis caderas para empujarme más fuerte. El sonido de mi carne chocando contra la suya llenaba el aire, y aunque sabía que esto era pecado, no podía parar. Cada embestida me hacía sentir más sucia, más salvaje, hasta que JoeBr me agarró del pelo y me susurró al oído: 'Eres una zorra que no puede vivir sin mi verga en su culo, ¿verdad?'