Larissa Almeida se deja empotrar por dos pollas a la vez
Yo sabía que esa noche iba a ser especial desde que me puse ese vestido ajustado que me hacía el culo respingar de una manera que no podía ignorar. Binho Ted no paraba de mirarme, rozándose contra mí cada vez que podía, hasta que al final no aguantó más y me empujó contra la pared, metiéndome la lengua hasta la garganta mientras Maya Hyuga se arrodillaba detrás, chupándome el culo con la lengua como si fuera un helado. Sentí sus dedos abriéndome, preparándome para lo que venía, y cuando por fin me penetraron, una polla en cada agujero, grité tan fuerte que me dolió la garganta. Binho me embestía con fuerza, llenándome hasta que sus huevos chocaban contra mi coño mojado, mientras Maya me mordía los pezones y me tiraba del pelo. Cada vez que me corrían dentro, gemía más fuerte, sintiendo cómo su leche caliente me llenaba por completo. Al final, cuando ya no podía más, solo pensaba en lo bien que me habían roto, en cómo me habían usado como su puta personal y en que quería repetirlo una y otra vez.