Follada urgente al llegar con nia y su culo grande
La puerta apenas cerró cuando el aire se cargó de necesidad. Nia, con ese culo redondo que no podía esperar, se arrodilló frente a Noah sin que él le dijera nada, como si supiera exactamente lo que su hombre necesitaba. Él le agarró el pelo con fuerza, empujando su polla hasta la garganta mientras ella gemía ahogada, los labios estirados alrededor del grosor. «Traga todo, puta», le ordenó, y ella obedeció, los ojos llorosos pero sin protestar, tragando cada chorro espeso que le escupía en la boca. Después la volteó como un muñeco, hundiendo los dedos en esa carne prieta de su culo antes de empotrarla contra el sofá. Nia gritó cuando la penetró de una estocada, las uñas arañando el cuero mientras él le azotaba las nalgas con saña. «¿Así te gusta, zorra? ¿Que te usen como un juguete?», le escupió al oído, y ella solo pudo asentir, demasiado ocupada sintiendo cómo la llenaba hasta el cuello del útero. Cada embestida la hacía rebotar, el sonido húmedo de sus cuerpos chocando mezclado con sus gemidos de sumisión. Al final, cuando él la corrió por segunda vez, le obligó a lamer su polla limpia, mirándola con desprecio. «La próxima vez, pide permiso antes de correrte», le advirtió, dándole una palmada en la mejilla antes de irse, dejándola temblando y mojada en el suelo.