Andi Avalon se monta mi verga negra en un masaje resbaladizo
Fue durante un masaje de nuru que las manos de Andi Avalon se volvieron más curiosas de lo normal. Su cuerpo desnudo brillaba bajo las luces tenues, los pechos firmes rebotando cada vez que se inclinaba hacia mí, y esa mirada suya diciéndome que quería mi polla negra dentro de ella. Con un susurro, me dijo que nadie debía enterarse, que si alguien abría esa puerta, estaríamos jodidos, pero igual se sentó a horcajadas sobre mí, metiéndose mi verga gruesa de una sola estocada. Sus gemidos ahogados, el sonido mojado de sus labios vaginales deslizándose contra mi piel, y el miedo de que nos descubrieran solo nos ponía más calientes. Cada vez que me enterré hasta las pelotas dentro de su coño, ella apretaba los muslos, mordiéndose el labio para no gritar, mientras el nuru gel hacía que cada movimiento fuera más intenso. Escuché pasos afuera, pero en vez de asustarnos, eso solo la hizo cabalgarme con más furia, clavando sus uñas en mi pecho mientras se corría en silencio, el cuerpo temblando como si le faltara el aire. La puta casi me vacía entero, y cuando por fin nos separamos, su tanga roto yace en el suelo, todavía brillando por el gel.