Bibi te deja follar su coño gordo hasta correrte en su boca
Bibi Rodrigues te agarra la polla con urgencia y te susurra que su marido puede aparecer por la puerta en cualquier segundo mientras te la chupa con lengua húmeda y labios gruesos que envuelven cada centímetro. Sientes cómo sus tetas grandes y pesadas rozan tus muslos al agacharse más y más en el sofá del salón donde cualquiera podría oír los ruidos. Ella te lame las pelotas con movimientos lentos y saliva que gotea sobre el suelo mientras mantiene las orejas atentas a pasos lejanos. La levantas de un tirón y la giras para lamer su coño carnoso y rosado que ya chorrea sobre tus dedos antes de meterle la polla de golpe hasta que sus caderas chocan contra las tuyas. Cada embestida hace que sus nalgas gordas y suaves se agiten con fuerza y ella muerde la almohada para ahogar los gemidos que podrían delatarlos. Cambias de posición y la pones a cuatro patas sobre la mesa baja para meterle la lengua en el culo mientras le frotas el clítoris hinchado y escuchas el más mínimo crujido de la cerradura. Ella te monta luego con su cuerpo voluptuoso y te cabalgas con las tetas rebotando cerca de tu cara mientras el peligro de ser descubiertos los mantiene a ambos al límite. Tras más de 10 minutos de escena te corres con fuerza en su boca abierta y un hilo blanco queda sobre su barbilla que ella limpia con los dedos antes de guardarlos en la boca. Un sostén negro queda tirado junto a la puerta como prueba silenciosa de lo que acaba de pasar.