Agujeros mojados de Mariana rellenos por una polla gruesa
La habitación olía a sudor y lujuria cuando Christian Clay entró con esa sonrisa de 'te voy a romper'. Yo ya estaba mojada, sabiendo que sus agujeros mojados de Mariana no iban a ser suficiente para él. '¿Crees que aguanto tu polla gruesa?', le dije, retándolo mientras me agarraba las tetas. Él no respondió, solo me empujó contra la cama y me abrió las piernas de un tirón. Su polla entró en mi coño como un martillo, llenándome hasta que gemí como una loca. 'Así que esto es lo que querías, puta', gruñó mientras me empotraba en reversa, sus manos hundidas en mi culo grande. Cambiamos a anal y sentí cómo me estiraba, su verga gruesa abriéndome sin piedad. 'Chupa esto', ordenó, metiéndome la polla en la boca después de correrse en mi cara. Me la tragué entera, saboreando su semen mientras él se reía. 'Tus agujeros mojados no son nada para mí', dijo, y me volvió a penetrar, esta vez más fuerte, hasta que grité.