Culo apretado no cabe la polla de John Average
Lily Strong juró que no iba a caber, pero el riesgo de que alguien nos pillara me excitó más. Me agaché en el sofá, sintiendo cómo John Average se acercaba con esa polla gruesa que ya conocía demasiado bien. 'No va a entrar, cariño', gemí, pero él solo sonrió y escupió en mi culo apretado antes de empujar. La primera estocada me arrancó un grito ahogado — tenía que morder la almohada para no hacer ruido. Cada vez que me empotraba contra el respaldo, el crujido del cuero se mezclaba con mis gemidos. 'Cállate, puta, que nos van a oír', susurró él, pero yo no podía evitarlo, no con esa verga abriendo mi culo como si fuera la primera vez. Me corrí dos veces antes de que él me diera la vuelta y me penetrara de pie, agarrándome de las caderas mientras me reventaba contra la pared. '¿Ves? Sí cabe, zorra', gruñó, y sentí su semen caliente llenándome el culo justo cuando alguien tocó la puerta. '¿Están ahí?', preguntó una voz desde el pasillo. John se rio bajito mientras me limpiaba con su camiseta. 'Dile que sí, pero que no pasen', me ordenó, y yo, temblando todavía, obedecí.